Terapia EMDR online: acompañamiento psicológico desde casa

Buscar ayuda psicológica no siempre empieza teniendo claro qué tipo de terapia necesitas. A veces comienza simplemente con la sensación de que algo lleva demasiado tiempo pesando: ansiedad que aparece en determinados momentos, recuerdos difíciles que siguen afectando, una pérdida que cuesta integrar, miedo ante situaciones concretas o relaciones que terminan activando una y otra vez las mismas emociones.

En otros casos, la persona sí ha oído hablar de EMDR y quiere saber si es posible realizar el proceso a distancia. La terapia EMDR online permite trabajar con un profesional sin necesidad de desplazarse a consulta, manteniendo un espacio terapéutico estructurado y adaptado a las necesidades de cada persona.

En EMDR Psicólogos trabajamos con personas que atraviesan diferentes dificultades emocionales y psicológicas, desde ansiedad, fobias o duelos hasta experiencias traumáticas, problemas de pareja o situaciones del pasado que continúan teniendo impacto en el presente.

El punto de partida no consiste en aplicar automáticamente una técnica. Antes hay que conocer qué está ocurriendo, entender la historia de la persona y valorar qué enfoque puede resultar más adecuado.

Qué puedes trabajar en EMDR Psicólogos

No siempre existe un acontecimiento concreto que explique lo que sentimos. Una persona puede llegar a terapia porque lleva meses con ansiedad y no consigue identificar exactamente de dónde viene. Otra puede recordar perfectamente una experiencia difícil y notar que, aunque ocurrió hace años, determinadas situaciones siguen despertando miedo, tristeza, culpa o enfado.

También puede suceder que aparentemente todo esté bien hasta que aparece un desencadenante:

  • Una discusión.
  • Una crítica.
  • Un rechazo.
  • Una pérdida.
  • Una situación que recuerda a algo vivido anteriormente.

El trabajo terapéutico permite explorar qué está ocurriendo y qué experiencias pueden estar relacionadas con las dificultades actuales.

Entre los motivos de consulta que pueden aparecer están:

  • Ansiedad
  • Miedos y fobias
  • Duelos
  • Experiencias traumáticas
  • Dificultades emocionales
  • Problemas de pareja
  • Recuerdos que siguen generando malestar
  • Determinadas dificultades relacionadas con autoestima o relaciones
  • Situaciones que provocan respuestas emocionales intensas

Esto no significa que todos estos problemas tengan necesariamente el mismo origen ni que todas las personas necesiten exactamente el mismo tratamiento. Cada caso requiere una valoración individual.

La terapia no empieza directamente trabajando recuerdos difíciles

Cuando se habla de EMDR es frecuente imaginar que la primera sesión consiste en empezar inmediatamente a trabajar experiencias traumáticas. En realidad, el proceso suele necesitar una preparación previa.

Antes de abordar determinados recuerdos es importante comprender la situación actual, conocer qué dificultades están interfiriendo en la vida diaria y valorar los recursos de regulación emocional disponibles. Esta fase ayuda tanto al terapeuta como a la persona que acude a consulta.

La terapia necesita desarrollarse dentro de un contexto donde exista suficiente seguridad y estabilidad para afrontar el trabajo posterior.

Por eso, antes del reprocesamiento pueden abordarse estrategias que permitan reconocer y manejar mejor determinadas emociones o sensaciones.

Terapia EMDR online. Foto de Alexandr Podvalny | Unsplash

Qué ocurre durante una terapia EMDR

EMDR son las siglas de Eye Movement Desensitization and Reprocessing, o Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares.

El enfoque parte de la idea de que algunas experiencias pueden permanecer almacenadas de una manera que hace que determinados estímulos del presente sigan activando emociones, pensamientos o sensaciones relacionadas con ellas.

Durante el proceso terapéutico se identifican recuerdos y elementos asociados que pueden estar vinculados con el malestar actual. El trabajo no consiste simplemente en hablar una y otra vez de lo ocurrido.

El terapeuta acompaña a la persona siguiendo un protocolo estructurado y utilizando estimulación bilateral dentro del proceso de reprocesamiento.

El objetivo es favorecer que esas experiencias puedan procesarse de una forma más adaptativa y que disminuya la interferencia que continúan teniendo en el presente.

Terapia EMDR online: trabajar desde un entorno conocido

La modalidad online ha permitido que muchas personas puedan acceder a terapia aunque no vivan cerca de un profesional especializado o tengan dificultades para desplazarse regularmente.

En una sesión de terapia EMDR online terapeuta y paciente trabajan mediante videollamada desde espacios diferentes. Para algunas personas, realizar las sesiones desde casa resulta especialmente cómodo.

Permite evitar desplazamientos y facilita incorporar la terapia dentro de la rutina semanal. Sin embargo, también es importante preparar adecuadamente el entorno.

Lo recomendable es buscar:

  • Una habitación tranquila
  • Privacidad durante la sesión
  • Una conexión estable
  • Un dispositivo que permita mantener la videollamada con comodidad
  • Tiempo suficiente antes y después para no tener que pasar inmediatamente de la sesión a otra actividad exigente.

La modalidad online no debería plantearse simplemente como una videollamada informal. Sigue existiendo un encuadre terapéutico y una planificación profesional del proceso.

Antes de trabajar una experiencia, hay que entender qué está ocurriendo ahora

Muchas personas llegan a terapia pensando que deberían saber explicar perfectamente qué les sucede. No es necesario.

Parte del trabajo consiste precisamente en ordenar esa experiencia. Puede que tengas claro que determinadas situaciones despiertan ansiedad, pero no sepas por qué.

Puede que una reacción parezca demasiado intensa respecto a lo que acaba de ocurrir. O puede que conozcas el origen de tu malestar, pero no consigas evitar que determinadas situaciones sigan afectándote.

Por ejemplo, sentirse en alerta aunque racionalmente sepamos que no existe un peligro inmediato puede resultar desconcertante. En el artículo sobre sentirse en alerta aunque sabes que no hay peligro explicamos precisamente cómo el cuerpo y la respuesta emocional pueden seguir reaccionando incluso cuando racionalmente interpretamos la situación de otra manera.

Comprender estas respuestas ayuda a dejar de observarlas únicamente como algo que “deberíamos controlar mejor”.

Ansiedad y respuestas de alerta

La ansiedad puede manifestarse de muchas formas. En algunas personas aparece principalmente mediante pensamientos. En otras se siente en el cuerpo.

Puede existir:

  • Sensación constante de preocupación
  • Tensión
  • Dificultad para desconectar
  • Miedo anticipatorio
  • Problemas para dormir
  • Necesidad de controlar determinadas situaciones
  • Respuestas físicas intensas

La terapia permite entender mejor qué mantiene esas respuestas y qué situaciones las activan. Cuando existen experiencias anteriores relacionadas con el malestar actual, el trabajo terapéutico puede incluir su procesamiento.

Miedos y fobias

Una fobia no es simplemente “tener un poco de miedo”. Puede provocar evitación, anticipación y respuestas físicas muy intensas ante una situación concreta.

La persona puede saber perfectamente que el nivel de peligro es pequeño y, aun así, experimentar una reacción difícil de controlar.

Trabajar una fobia requiere conocer tanto la respuesta actual como las experiencias y asociaciones que pueden estar relacionadas con ella. La intervención debe adaptarse siempre a cada caso.

Duelo y experiencias difíciles

Perder a una persona importante, terminar una relación o atravesar un cambio vital significativo puede generar emociones que necesitan tiempo. No existe una manera única de vivir un duelo.

Tampoco existe un calendario exacto que indique cuándo alguien “debería haberlo superado”.

En algunas personas el proceso va integrándose progresivamente. En otras, determinados recuerdos, imágenes o circunstancias siguen provocando un malestar muy intenso.

La terapia puede proporcionar un espacio donde elaborar lo ocurrido sin exigir que la persona avance a un ritmo determinado.

La regulación emocional forma parte del proceso

Antes de trabajar determinados contenidos, es importante contar con recursos que ayuden a manejar las emociones que puedan aparecer durante una sesión.

El terapeuta puede trabajar estrategias de regulación adaptadas a cada persona. Esto es especialmente importante cuando existen recuerdos que generan una activación intensa.

Durante una sesión pueden aparecer emociones o sensaciones físicas desagradables. En ese caso, el proceso terapéutico contempla precisamente esa posibilidad y debe desarrollarse de forma progresiva. No se trata de obligar a alguien a revivir una experiencia sin preparación.

El papel del terapeuta no es simplemente aplicar una técnica

EMDR tiene una metodología concreta, pero la relación terapéutica sigue teniendo un papel fundamental. En EMDR Psicólogos, el profesional acompaña durante las diferentes fases del proceso, ayuda a comprender qué está ocurriendo y adapta el trabajo al momento de cada persona.

El paciente no tiene que afrontar solo aquello que aparece durante las sesiones porque se trata de un trabajo conjunto. Y también es importante poder decir que algo resulta demasiado intenso, que necesitas parar o que existe alguna preocupación respecto al proceso.

La terapia necesita tiempo y participación

Es comprensible querer saber cuánto tardará un problema en desaparecer. Pero no existe una cifra que pueda aplicarse a todas las personas.

La duración dependerá de múltiples factores:

  • Motivo de consulta
  • Historia personal
  • Experiencias que sea necesario trabajar
  • Intensidad de los síntomas
  • Objetivos terapéuticos
  • Evolución durante el proceso

Algunos problemas pueden estar relacionados con situaciones muy concretas. Otros forman parte de historias mucho más amplias. Por eso resulta más útil valorar la evolución de cada persona que intentar adaptar todos los procesos a un número fijo de sesiones.

Consejos para aprovechar mejor una sesión online

La comodidad de conectarse desde casa puede hacer que olvidemos que seguimos entrando en un espacio terapéutico. Algunas pequeñas decisiones pueden ayudar:

  • Busca privacidad real. Evita realizar la sesión en un lugar donde tengas que estar pendiente de si alguien entra o escucha la conversación.
  •  Reduce interrupciones. Silencia notificaciones y, si es posible, deja unos minutos libres antes de empezar.
  • Utiliza un dispositivo cómodo. Realizar toda la sesión sosteniendo el teléfono puede resultar incómodo. Un ordenador o dispositivo estable suele facilitar más el trabajo.
  • Reserva unos minutos al terminar. Especialmente después de sesiones emocionalmente intensas, puede resultar agradable no tener que entrar inmediatamente en una reunión de trabajo o realizar otra actividad exigente.
  • Comenta cualquier dificultad. Si algo de la modalidad online te resulta incómodo, háblalo con el profesional.

Confía en un proceso adaptado a ti

El objetivo no es empujar a la persona hacia recuerdos para los que todavía no está preparada, sino trabajar de forma progresiva y establecer previamente los recursos que puedan necesitarse.

A lo largo del proceso pueden abordarse experiencias, pensamientos, emociones y sensaciones relacionadas con aquello que actualmente está generando malestar. El terapeuta acompaña ese trabajo y adapta la intervención a la evolución de cada persona.

Si estás valorando comenzar una terapia EMDR online, una primera consulta también puede servir simplemente para explicar qué te ocurre, resolver tus dudas y conocer mejor si este enfoque puede encajar con tus necesidades.

Preguntas frecuentes

Sí. La terapia EMDR puede adaptarse a sesiones mediante videollamada cuando el profesional considera que esta modalidad resulta adecuada para la persona y el proceso terapéutico.

No todas las personas que consultan tienen que identificar necesariamente un único acontecimiento traumático. El profesional valorará tu situación, los síntomas actuales y las experiencias que puedan estar relacionadas.

Principalmente un espacio privado, una conexión estable, un dispositivo adecuado para videollamada y suficiente tranquilidad para poder realizar la sesión sin interrupciones.

No necesariamente. Antes suele existir una fase de valoración, recogida de información y preparación. El ritmo depende de cada persona.

EMDR puede formar parte del tratamiento de determinadas dificultades relacionadas con ansiedad cuando existe una indicación adecuada. Es necesario valorar cada caso individualmente.

El trabajo terapéutico se adapta a cada persona. Puedes hablar con tu terapeuta sobre cualquier límite o preocupación que tengas respecto a abordar determinadas experiencias.

No existe una duración igual para todos los casos. Depende del motivo de consulta, la historia de la persona, los objetivos y la evolución durante el proceso.

La regulación emocional forma parte de la preparación y del trabajo terapéutico. Si una experiencia resulta demasiado intensa, es importante comunicárselo al terapeuta para adaptar el ritmo de la sesión.

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